La atención hacia la fusión fría o LENR (Reacción Nuclear de Baja Energía) cada día se hace mayor, al parecer el estigma de fraude va desapareciendo gracias a todos los científicos que tratan de salir a la luz en la actualidad.
Reconocidos medios de comunicación e inclusive políticos están incluyendo en sus publicaciones y discursos la posibilidad de la existencia de la fusión fría. US Navi y la NASA también aceptan la existencia de este fenómeno e inclusive en MIT (Massachusetts Institute of Technology) se están realizando experimentos que prueban la existencia de la fusión fría.
En 1989, las carreras de dos brillantes científicos, Martin Fleischmann y Stanley Pons, fueron totalmente desacreditadas por un descubrimiento, que gracias a la incapacidad de otras personas, se le resto toda la importancia que merecía y se le dio la reputación de “fraude”, “ciencia patológica”, “teóricamente imposible”.
Existieron en esa época cercana al boom petrolero poderes que no querían dejar su factor “ganancia astronómica” para permitir que el mundo gozara de energía limpia y segura, libre de contaminación, energía fácil de obtener y a muy bajo costo. Nunca lo sabremos.
20 años más tarde y un mundo contaminado por los efectos de los combustibles fósiles después, Fleischmann y Pons merecen ser reivindicados y reconocer que fueron los precursores de los actuales descubrimientos sobre fusión fría.
Ellos sembraron la semilla de esta revelación, aun no se conoce exactamente qué es lo que sucede en la reacción, es posible que no sea fusión, aun se discute sobre esto, pero ellos descubrieron una nueva forma de energía, que merecía la pena ser desarrollada y estudiada.
Falta muy poco para que se llegue a una conclusión de la existencia de la “fusión de sobremesa”, lastimosamente el tiempo no regresa y las que pudieron ser prominentes carreras de dos científicos tampoco lo serán, solo esperemos que el mundo todavía este a tiempo para recuperarse de el daño que causó el ignorar este descubrimiento.
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